
Ambos vestidos de blanco, siendo el príncipe George quien mantuviese el clásico estilo con su camisa abotonada hasta el cuello y su peinado impecable, sin mencionar sus peculiares mallas azules y su encantadora sonrisa, misma que fue captada por su orgullosa madre justo en el momento en el que veía a su hermanita, a quien en otra foto aparece besándola.
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